- El ministro ha puesto en valor a las nuevas medidas sobre vivienda aprobadas esta semana en el Consejo de Ministros para proteger a inquilinos y pequeños propietarios.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha participado hoy en Barcelona en la cuarta edición del foro 'BCN! Desperta 2026', organizado por Crónica Global y centrado en la jornada de este miércoles en el debate sobre la vivienda.
Durante su intervención, Bolaños ha destacado el liderazgo y la impronta del Gobierno en un momento de grandes reformas en España. En este sentido, el ministro ha defendido que, frente al inmovilismo o los recortes de ejecutivos anteriores, la agenda reformista de este Gobierno ya está mostrando sus frutos.
Tal y como ha subrayado el ministro, este 2026 nuestro país triplicará el crecimiento de la zona euro y tenemos la tasa de paro más baja desde 2008. "Se acabó ese estereotipo de la España que bosteza y ha dejado paso a la España que lidera y ambiciona", ha asegurado.
No se puede aplazar una política de vivienda ambiciosa
Asimismo, Bolaños se ha referido en concreto a dos grandes reformas en las que está inmerso el Gobierno para garantizar la prosperidad y evitar desequilibrios estructurales. Por un lado, un nuevo modelo de gobernanza digital que refuerce la protección de los menores, ponga límites a determinadas prácticas de las redes sociales -como la difusión de deepfakes de contenido sexual o la manipulación algorítmica- y promueva un desarrollo ético, democrático y humanista de la inteligencia artificial.
Por otro, una política de vivienda ambiciosa para frenar los abusos especulativos. En este sentido, el ministro ha destacado que la Ley de Vivienda ya ha conseguido contener y reducir el precio de los alquileres en Cataluña, donde comenzó a aplicarse en 2024. Además, Bolaños se ha referido a las nuevas medidas sobre vivienda aprobadas esta semana en el Consejo de Ministros para proteger a inquilinos y pequeños propietarios.
Ha asegurado que estas reformas no pueden aplazarse pues "implicaría mantener un desequilibrio estructural insoportable" que generaría más desafección y desigualdad. "Ninguna empresa prospera con la exclusión y ningún derecho es malo para la economía", ha señalado.